15 de junio de 2011

Ko Phi Phi

Lo mejor de Ko Phi Phi son sus playa, así que para disfrutarlas un poco nos embarcamos en una excursión de un día que recorría diferentes puntos y podías hacer snorkel. Cogimos lo más barato que encontramos, ya que después de casi un mes en Asia sabemos que no siempre lo más caro es lo mejor.. así que probamos suerte…

Siguiendo nuestro criterio nos encontramos en el barco, con tres españoles más y dos argentinos. Así que el día prometía… jajaja.

Aunque es un tour super turistico y un negocio bestial, tengo que decir que merece la pena gastarte 350 Baths y ir a ver Ao Maya y Pi Leh. Son de esos sitio que por mucho que veas en fotos o sepas que son increíbles, te dejan con la boca abierta. 

Os dejo con una fotos… Aunque, no tenemos fotos de la famosa playa de Leonardo Dicaprio, ya que como había oleaje nos hicieron ir nadando y claro  cámara y agua, va a ser que no son compatibles. Así que estamos a la espero de que nos pasen unas, prometo colgarlas cuando las tenga. De momento…

Lo barato sale caro... ya lo decía mi madre.

Tecnologia alemana

Mosquito Island

Bamboo Island 


Pi Leh




¨Trust me, it's paradise.
This is where the hungry come to feed.
For mine is a generation that circle the globe and
searches for something we haven't tried before.
So never refuse an invitation, never resist the unfamiliar,
never fail to be polite and never outstay the welcome.
Just keep your mind open and suck in the experience.
And if it hurts, you know what?
It's probably worth it¨
                           
                      Película La Playa

Vámonos a Tailandia

Hace dos años antes de empezar el viaje le dije a Gerard: ¨ Gerard, yo no me vuelvo de Australia sin pasar por Tailandia, eh¨. Dos años han tenido que pasar para que por fin pisáramos tierras tailandesas.

Por temas de visado, decidimos volar a Phuket (ya que así obtienes un visado de 30 días en el país, a diferencia de los 15 que te dan si entras por tierra). Phuket, como ya mucha gente sabe, no es el mejor lugar para irse de vacaciones con la familia. Y aunque sea triste reconocerlo, la fama que tiene la población de fiesta, alcohol, drogas y prostitución es bien merecida, sobretodo si te mueves por la zona de Patong.

Una noche duremos en Phuket, fuimos a cenar algo de marisco, nos dimos una vuelta por las turísticas calles, vimos a los abuelitos con las chicas de mi edad, nos tomemos unas cervezas y a dormir… imaginaos como era, que ni nos llevamos la cámara...

Al día siguiente, cogiamos un barco hacia las famosas islas Koh Phi Phi. Famosas por varios motivos: porque fue uno de los lugares donde más se cebo el Tsunami de 2004, por poseer una de las mejores playas del país y que hizo famosa la peli ¨la Playa¨ y por supuesto por que es uno de los puntos neuralgicos de la ruta del bucket. Ruta que consiste ir a las poblaciones donde la maxima diversión es consumir estos buckets (de alcohol que mata) y bueno ya sabeis lo que viene luego... macro fiestas en la playa, espectáculos de fuego y guiris dándolo todo.







Ko Phi Phi, consiste en dos islas: Ko Phi Phi Don, que seria la que esta habitada y Ko Phi Phi Leh que se considera parque nacional.

Dedicamos a las Ko Phi Phi casi tres dias y si no eres un fiestero extremo (a mi ya se me ha pasado el arroz) o te aislas en una playa diminuta, en un resort (cosa que no me puedo permitir), tres dias son más que suficientes en mi opinión.

Ko Phi Phi es una mezcla de turismo salvaje y paraíso… Un sitio donde la noche esta echa a medida para jóvenes anglosanes y los dias para pasearte por sus playa de arena blanca, y bañarte en sus aguas cristalinas, leer un libro tranquilamente en las amacas de los bungalow o simplemente tomarte una cervecita en un chiringito de la playa. Parecen incompatibles, lo se.. pero así es Tailandia, todo tiene cabida.




Una de las actividades de la isla, es subir a un mirador de varios niveles desde donde se puede ver la isla y su gemela Ko Phi Phi Leh. Lo más curioso que nos encontramos, fue una foto de una persona que asistió al Tsunami que azotó Tailandia el 24 de diciembre de 2004. Esta foto esta tirada una hora después de que sucediera el Tsunami. Este señor decidió colgarla en el mirador des de donde el tiro la foto, para recordar el momento. La verdad es que impresiona un poco, y te hace pensar lo horroso que tuvo que ser para muchos pasar la noche en lo alto de las montañas mirando hacia abajo y saber que ellos son los afortunados que llegaron a tiempo.





Siete años más tarde, no queda huella del tsunami, incluso leí que después del tsunami se hablo de recuperar la isla y acabar con las masificaciones, el turismo de masas y hacer una isla eco-sostenible, ya que era una buena oportunidad para hacerlo, pero ya sabeis el dinero y las grandes hoteleras finalmente han conseguido que Ko Phi Phi volviera a ser lo que era, un parque turistico para los jóvenes europeos y no tan jóvenes.



Proxima missión Ko Phi Phi, descubrir sus playas..

14 de junio de 2011

Lovina

Lovina, se encuentra en la zona más norte de la isla. Se divide en varias partes (como en diferentes pueblecitos) que están unidos por la misma playa. Nosotros nos quedamos en una playa pequeñita al lado de un pueblo de pescadores, llamado Anturan.

Detalle barca de pescadores.

Después cruzar la isla entera con el coche y ver la muerte de muy cerca, decidimos que queríamos quedarnos en un sitio bonito a pasar el día y no hacer nada.

Así, que buscamos un hotelito al lado de la playa (que nos salio tirado de precio, gracias al regateo) y nos fuimos a la playa. Como ese día era de relax, nos lo tomamos en serio, y nos permitimos el mini lujo de hacernos un masaje de cuerpo entero, tirados en la playa. Los dos masajes nos costaron 3.5 euros… sin comentarios.



Mientras el Gerard se hacia un masaje me fui a dar una vuelta por el pueblo de pescadores. Es increíble como vive esa gente, son estos momentos en los que te das cuenta que ellos viven en otra vida, que no tiene nada que ver con la tuya. Me quede un rato sentada en un muro, solo viendo pasar a la gente y mirando lo que sucedía a mi alrededor, y me costaba creer que aún había gente que no le importan las marcas, no tienen casas exquisitamente decoradas, los niños andan a sus anchas por la calle por la playa, descalzos jugando en sus mundos imaginarios. En el mismo sitio donde cocinan, tiene a un cerdo, a sus crías, un par de gallos y gallinas que rompe con tu imagen de donde se cocina = tiene que estar limpio… Tranquilos, sonrientes, sin estrés, solo disfrutando de lo que la vida, o en su caso los dioses les ha dado.





En, una de estas un pescador me para y me dice: “ quieres comer pescado esta noche?¨. El hombre se dedicaba a pescar y cocinar su pesca para los turista. Me cogió de la mano y me llevo hasta su barco, y me enseño una barracuda gigante que había pescado. Y  me decía: ¨ esta noche, barracuda para cenar, en la bbq, very cheap, very cheap¨.  No le di un sí por respuesta, pero vistos los precios de los restaurantes de la zona y la barracuda (que aún respiraba cuando me la enseñó) me rondaba por la cabeza. Decidimos, que mejor que comer comida local y pescadito fresco…? No, nos arrepentimos, porque a parte que el pescado estaba buenísimo, nos dieron un montón de comida y compartimos la velada con su familia, que sacaron la guitarra y se pusieron a cantar para nosotros, canciones balinesas tipo Beach Boys style… muy bueno.



La verdad, que después de tanto balineses intentando venderte algo, se agradece que alguien se preocupe de que disfrutes y de no hacer negocio contigo.

Templo Besakih y Lago Batur.

El segundo día, dedicamos toda la mañana al Templo Besakih. En este, si que decidimos que queríamos un buen guía y en la entrada ofrecían lo que ellos denominan guías oficiales  pero bueno, el nuestro no tenia ninguna acreditación, aunque todo y así, nos dió una buena explicación y lo que no explicaba se lo preguntaba yo, así que acabe por hacerme un master de Hinduismo-balineses en una mañana.

A este templo se le denomina, Templo Madre situado el monte Agung, que  porque se le llama el Templo Madre?





Para entender la cultura balinesa, tienes que entender y saber algo de su religión, ya que prácticamente basan su vida a ella.


Lo Balineses  creen que el mundo (tanto natural como  supernatural) esta compuesto por fuerzas opuestas. Como por ejemplo, lo positivo y lo negativo, puro o impuro, orden y desorden… lo importante para ellos es que estas fuerzas siempre tienen que estar equilibradas.



Por eso, como bien decía el guía, sus templos están situados a lo largo de la isla siguiendo esta creencia. Él decía que era como si pones un plato dentro del agua y pones una piedra grande en centro, evidentemente a ese plato le falta equilibrio, por eso tienes que poner piedras más pequeñas alrededor del plato, para equilibrarlo.  Justo así, estan organizados los templos de la isla, habiendo templos en el sur, norte, este y oeste del templo madre (el más grande y el centro del equilibrio espiritual)

Ellos tambien creen  que la fuerza positiva (Dharma), se representan através de Dios ( dividido entre Dewa y Bhatara) y estos necesitan ser cultivados, entretenidos y honrados. Através de ofrendas de comida, agua, flore, danzas… Es por este motivo, que en cualquier rincón de Bali, incluso en las bulliciosas calles de Kuta, encuentras ofrendas a los dioses en cualquier esquina, coche, puerta de comercios… Los balineses deben rezar y ofrecer sus ofrendas tres veces al día. El ritual, es básicamente ofrecer en un cestito hecho por hojas de palmeras , llenas de flores, comida (para alimentar a los dioses), incienso (para purificar) y incluso a veces un caramelo. Ellos sitian la ofrenda en el lugar que quieren proteger o pregar por él. Y tiran como una especie de vinagre, encima y alrededor de la ofrenda, para ahuyentar a los demonios y fuerzas negativas. Seguidamente, con una flor (símbolo de amor), esparcen agua alrededor de la ofrenda, murmurando sus rezos.



Las fuerzas negativas (Adharma), se manifiestan como demonios (Bhuta, Kala y Leyak), estos causan enfermedades, muertes, erupciones volcánicas… y sólo pueden ser neutralizadas con ofrendas especiales y elaborados rituales.

En casi todos los templos, se encuentran dos esculturas a las puertas de las entradas, parecidas a los demonios, para asustar a las fuerzas negativas. Otra manera de evitar que estas fuerzas negativas entren al templo es crear una puerta con pequeño peldaño ya que los demonios o fantasmas solo pueden camina en dirección recta, no pueden saltar.



Lo que más curioso y lo que realmente hace a la gente de Bali tan especial, es su ferviente creencia en el karma. La única finalidad del karma es poder reencarnase y llegar a la iluminación, es decir, la unió de lo divino con el individuo. Pudiendo conseguir la liberación del doloroso ciclo de la muerte y su renacimiento. El guía me contaba que hay que tener un buen karma no solo para tu beneficio sino también para el de tu familia. Ya que si por ejemplo, matas a alguien, a parte de que el karma ya te va acostar mucho equilibrarlo…jajajaja, la comunidad te aísla y te ignora. Y lo que es aún peor no deja que nadie de tu familia puede ser quemada en el cementario, ni nadie asistirá a tu funeral. Que para ellos es uno de los momentos más importantes de su vida y por lo tanto una de las peores cosas que te pueden pasar en la vida. 

La verdad, que después de pasarme toda la mañana con el guía, al final me acabo contando muchas cosas de su cultura y de su vida. Y quizas hizo, que mi imagen de Bali cambiara un poco y pudiera entender un poco mejor, como vive la gente allí. Y dejar de lado, la imagen de gente pesada a la que solo le interesa tu dinero.


Esa misma tarde, nos fuimos a el lago Batur a buscar alojamiento, ya que creíamos que era algo más barato, que el resto de la isla. Y en realidad, lo es, si no se esta celebrando un macro festival techo en ese momento (clase B, como de costumbre). Pues, si, justo ese fin de semana se celebraba el festival y nos pedían una bestialidad por una habitación, 300.000 o 400.000 (30 o 40 euros) por una habitación. Era impagable para nosotros, al final, saque mi vena africana-marroqui y le regateé a uno hasta 130.000rp. El chico, al final me felicitaba y todo por lo bien que lo había hecho. Pero yo creo, que me salió tan bien, porque me veía durmiendo en el coche y con aquella calor, era lo último que quería hacer.




Así que en una habitación con vistas al lago, rodeados de montañas y volcanes, pasemos la noche. Un lugar, que te deja ver otro Bali, sin palmeras ni playas. Con gente algo más tímida y campesinos que en veces de pedirte dinero por echarles una foto, se ponen a reír, cuando te ven pasándoles por en medio del huerto, para ahorrarte pasar por la carretera.


Recomiendo a todo el mundo que quiera descubrir un poco mejor Bali, se pase por este rinconcito de la isla, ya que el paisaje es impresionante y puedes caminar por la calle sin que la gente te agobie (cosa muy difícil en la isla).


12 de junio de 2011

Este de Bali

Como sólo teníamos seis días en Bali, decidimos que lo mejor era alegarse de las masificaciones del sur y dirigirnos hacia el norte a pasar los últimos cuatro días. Para eso, alquilamos un coche, bueno en realidad era algo entre un coche y una cafetera..jajaja. Pero, fue lo más barato que encontramos, así que aceptamos.



Pero antes, teníamos que ver una de las grandes atracciones de Ubud. Que es el Monkey Forest, un recinto con templos donde los macacos anda a sus anchas y haciendo de las suyas. Porque turista que veian que tenia comida, alli iban ellos, y algunos no con muy buenas maneras… La verdad es que tiene su gracia ver a los monos por allí haciendo de las suyas. Sobretodo porque acababa de tener sus crías y que queréis que os diga, no hay nada más mono que un monito pequeño, valga la redundancia de la de la frase.



A que son monisímos!!





Así que ya podíamos empezar nuestro viaje hacia el norte. Si creímos que conducir en Bali en moto era peligroso, no os quiero contar lo que es ir en coche. En Bali, como me temo en toda Asia, no hay reglas. Bueno, en realidad ellos utilizan sus propias reglas pero se parecen poco a las nuestras, hay esta el problema. Por ejemplo: siempre que quieras adelantar, pita! Y si te pitan, mira para todos los lados, porque alguien te va hacer una imprudencia. Por otra parte, los carriles no existen, el vehiculo en dirección contraria puede invadir tu carril cuando quiera, previo pitido, claro. Para incorporarte a la carretera, no mires, sólo pita y sal y los demás ya se paran. En realidad, tiene una lógica, pero claro, si tienes que estar pendiente de las motos (que son híper peligrosas), la gente que camina por los bordes de la carretera, los coches que invaden tu carril, los baches que hay cada 100 mts y los perros… Al final del día acabas estresadísimo, porque te pasas el día diciendo: uff, casiiiiii, uyyyyyy, cuidado… Como dice, en Gerard: ¨ Conducir por Bali es challenging¨.  Pero hemos pasado la prueba y ya estamos preparados para el sur-oeste asiático.


El primer día lo dedicamos a la zona este, donde se encuentra Tirta Ganga (Agua del Ganges). Como, ya habíamos visitado varios templos y la verdad es que nos interesaba saber algo más de la historia y de la cultura, decidimos contratar a un guía para que nos explicara algo sobre el palacio y sobre la cultura balinesa. Según el guía (que ya os digo que no fue el primero de su clase), este palacio fue construido por el rey del este de Bali,  porque se cree que detrás del árbol gigante que hay en el palacio emana agua sagrada. Así, que el decidió construirse un par de piscinas y canalizar el agua para los pueblos de alrededor.  Como en toda buena monarquía, el rey prefiere llenar primero sus piscinas y si sobra agua se la da al pueblo, sabes. A su favor hay que decir, que es un lugar precioso para darse un bañito y disfrutar de las piscinas que solo el rey podía utilizar hasta hace poco.






En palacio esta rodeado de campos de arroz, así que decidimos irnos a dar una vuelta por los campos de arroz y alegarnos del bullicio turístico. La verdad, que es una de las zonas más bonitas y autenticas que hemos encontrado en Bali. Lleno de campesinos, que te sonríen curiosos cuando pasas entre los arrozales, miles de niños jugando con sus cometas y enseñándonos orgullos lo alto que la sabían hacerla volar. Allí pasamos la tarde, rodeados de arroz dorado, campesinos y los gritos de los niños de fondo.




Creo que no pagaban muy bien... y lo deje.

De ahí, nos fuimos a Candidasa, un pueblecito de costa, donde la lonely planet no prometía relax y calma.


Con una cena buenísima en un restaurante local (Dé5, o Dé Lima), acabamos el día.

10 de junio de 2011

De Kuta a Ubud.


7 de la tarde, llegamos al aeropuerto de Bali. Se abren las puertas de la terminal y 15 millones de personas empiezan a gritarnos: “taxi- transport- cheap”. Congelados, nos quedamos los dos, no sabíamos si ir para la derecha o la izquierda. Mirarás donde mirarás había gente gritándote precios. La cosa es que yo sabia que había un bus local (bemos) que nos llevaba hasta Kuta (la ciudad más cercana) por 10.000 rupias. Después de 10 min. andando sin rumbo, sólo evitando a los taxistas, encontramos un punto información (o algo parecido) y nos dijo que los autobuses se podían coger fuera del aeropuerto, igual que los taxis con taxímetro que eran más baratos.  Para allí que nos fuimos, un kilómetro andando por una calle, evitando taxista, motorista y personas varias que nos ofrecían llevarnos a Kuta.




Salimos del aeropuerto, y buscando la parada nos encontramos a un señor que nos digo que esa línea solo funcionaba hasta las 7, y claro ya eran casi las 8. Así que vuélvete por donde has venido y métete en la jungla de los taxistas a regatear. Al final, lo que hicimos es esperarnos a las salida del aeropuerto, en la carretera. Para que os hagáis una idea era como las salidas de los peajes, donde la gente paga. Pues allí a un lado nos quedamos a ver si veíamos un taxi oficial de Bali (azul oscuro) que son los  únicos mínimanente de fiar. El precio normal del aeropuerto es de 25.000 Rp, no como te piden nada más salir que son 150.000 Rp. Así que cuando salió el primero esprinte para él, en medio del peaje y si, si allí en medio de todo el mogollón, me tuve que poner a regatear con el señor taxista, que la daba totalmente igual que todos los coches nos pitaran. Al final se lo sacamos por 30.000 Rp, ni pa mi ni pa él. Que para los que no estéis muy familiarizados con la moneda local de Indonesia, 30.000 Rp son menos de 3 euros, una miseria vamos.


Pues nada, en media hora estábamos en Kuta. Ufff Kuta, que puedo decir de Kuta que no suene hardcore. A ver, Kuta es como un Lloret de Mar, Gold Coast en Australia y California. Es decir, guiris borrachos, señoritas de compañía, drogas y bueno … todo lo demás, un sitio muy cutre, vamos. Pero claro, allí teníamos que pasar la noche, así que nos lo tomamos con calma y nos fuimos buscar un sitio para dormir. No fue muy difícil pq como ya os imagináis esta lleno de hotel, pensiones, hostales de todos los gustos y colores.

Lo mejor de Kuta, el hotel.
Otra cosa, que impacta de Kuta, es lo pesados que son los balineses. Pero pesados hasta la saciedad. En 100 mts de calle, cada persona (literal, eh) te ofrece algo. Todos, todos te paran y te ofrecen: Bebidas, drogas, alojamiento, actividades, viagra, transporte, taxi, camisetas, figuritas, pulsera, flores… y  miles de cosas mas. Y dices, no gracias, no gracias, no gracias… hasta que te aburres y ya no dices nada. Pero claro, si no dices nada, el tío te sigue y empieza: ¨bueno y mañana, y de donde eres..¨, es una tortura. Y por desgracia, eso se extiende a gran parte de Bali y sobretodo a las zonas más turísticas.

Como el plan era dejar Kuta lo antes posible, al día siguiente cogimos rumbo a Ubud donde se dice que es la ciudad cultural de Bali. La verdad, es que se nota la diferencia, ahora en vez de vendernos: drogas, bebidas y demás. Ahora nos venden danzas y cenas en restaurantes caros, y por supuesto taxis. Pero, a su favor, ahí que decir que Ubud si tiene más encanto, es una ciudad pequeña donde si sientes que estas en Bali.


Nosotros, como teníamos poco tiempo decidimos dejar la ciudad por la tarde noche y alquilar un moto, para ver los alrededores. Sin ningún plan cogimos la moto y nos fuimos todo el día a ver que nos encontrábamos por la zona. Descubrimos, pueblos precioso con templos increíbles en los alrededores, campos de arrozales que se extendían kilómetros y kilómetros, sus campesinos y mujeres llevando las ofrendas en cestos en las cabezas caminado por calle.



Nada más llegar la noche, nos animamos ver una de las 10 demostraciones de danza que ofrece la ciudad. La verdad es que escogimos la danza al azar, pq no sabíamos muy bien, cual podía ser la mejor.

La única pega, es que cuando estamos ya en el palacio sentados para ver la danza, voy a echar una foto de prueba y zas, me sale en la pantalla: ¨Cambie la batería. Nooooo, no puede ser, ahora no! Pues si, ahora si!. Así que me quede sin hacer fotos de la danza. Bueno en realidad… en realidad, al final acabe convenciendo a un chico que tenia a mi malo (convenciendo o dándole pena) y me dijo que me enviaría algunas al e-mail. Así , que al final pude ver la danza tan contenta y con el pobre francés haciendo las fotos por mi…jajajaj, madre mía, que peligro tenemos las mujeres. Porque hay que decir que sus danzas son una maravilla.

No esta no es la bailarina, pero es un niño muy majo, no?



Al día, siguiente dejamos Ubud para recorrer la Isla y descubrir lo complicadísimo y peligroso que es conducir en Asia. Ya os cuento…


1 de junio de 2011

Taman Negara

Taman Negara es la selva más antigua del mundo, la joya ecológica de Malasia. Según dicen, se pueden encontrar innumerables especies de animales, como tigres, elefantes, tapires e insectos de todos los colores formas y tamaños.

Para nosotros la experiencia en Taman Negara empezó através del río tembling, que es el que separa el parque nacional de nuestro destino Kuala Tahan. Cogimos una barquita que através de tres horas nos bordeo el parque y nos dejo en su entrada.




No fue hasta el día siguiente que nos adentramos en el parque. Como ya sabíamos que las posibilidades de ver tigres o elefantes eran pocas. Esta era nuestra indumentaria, calcetines por encima de los pantalones, para evitar que las sanguijuelas entrasen por dentro (porque hay a mansalva en esa zona) y ya os digo  yo que las he sufrido que aunque no duela, no es nada agradable sufrirlas. Y un bote de anti-mosquitos, que aunque estamos medicados contra la malaria, mejor no tentar a la suerte.

Ready to go!!

El día lo empezamos relajados, escogimos un trayecto sencillito para empezar  y acabar en el Canopy walkway. Este ultimo, se trata de un puente colgante  de 40 metros de altura y que cruza 50 mts. de selva. La verdad, que aunque es una turistada esta divertido y puedes ver la selva des de la copa de los árboles, incluso si tienes un poco de suerte puedes ver algún mono que observa como los turistas se cuelgan de un puente.


Después, decidimos aventurarnos un poco más en la jungla y subir hasta un mirador que se encontraba en lo alto de una montañita. Así, que nos dejemos llevar por los árboles milenarios, las hormigas gigantes que nos acompañaban por el camino y la frondosa vegetación.



Al llegar a la cima, un guía nos digo que había dos maneras de volver. Opción num.1: volver por un camino paralelo por el que habiamos llegado o… Opción num. 2: bajar una zona empinada y llena de sanguijuelas. Dime poco aventurera pero yo elegí la opción 1. Así, que Gerard tiro para un lado y yo para el otro. Por lo tanto, tenia dos horas de vuelta por la jungla yo solita. En un principio no me dio miedo, porque una parte era la que ya había hecho y no era peligrosa, o eso creía yo… Pues me pongo a caminar, mas contenta que nadie mirando a mi alrededor a ver si veía un mono. Cuando estaba yo tan tranquila, mirando los árboles a ver si veía algo que pise una plataforma que cruzaba un riachuelo, cuando debajo de la plataforma se mueve algo súper rápido y miro cagadisíma y veo una macro serpiente deslizarse a un metro de mí, hacia arriba del riachuelo. Dí un bote y un grito de: ¨mierda una serpiente!!!!¨, que menos mal que no había nadie alrededor, porque fue muy cutre, tengo que reconocerlo. Acto seguido empecé a caminar tan rápido que no podía ni coordinarme. Y claro, aquí empecé con las paranoias. Loca estaba mirando todo los matorrales, y el sonido de la selva que antes me parecía curioso e interesantes en aquel momento me desquiciaba. Y encima, se me cruza una largartiga en medio del camino, que con la paranoia que llevaba casi me mata del susto. Creo que en menos de 10 min, me hice el kilómetro que me faltaba para llegar al final del camino. Respire hondo y pensé, porque tengo tan mala suerte?


Claro como había esprintado para llegar, tuve que esperar a Gerard  en la oficina de información del parque. Allí había fotos y información de los animales del parque y yo que soy masoca… voy y miro a ver las serpientes que hay. Pues, mirad, que vayan por el suelo y que puedan tener ese tamaño, resulta que tenia que ser una cobra. Pero, hombre, a que le tiene pánico la Cristina? A las cobras y a los tiburones? En menos de dos semanas de viaje ya me he cruzado con los dos. Si esto no es ser una persona de clase B… yo ya no se, eh.


Cuando llego el Gerard, se lo cuento todo y el tío muerto de envidia porque el sí quería ver una serpiente. Encima, era una afortunada, sabes?

En fin, decidimos dejar la selva después de 5 horas caminado por ella y 3 de ellas sin agua… es de ser inútiles, ya lo se.

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